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Ella cuida de mi hermano

 

cuida a mi hermano

Me despierto con los ojos llenos de lágrimas y solo tardo segundos para empezar a llorar, mi mente se llena de recuerdos, todavía no puedo creer que hoy hace cinco años de la perdida de las personas más preciadas en mi vida en un accidente automovilístico, todo esto ha sido muy duro para mí, si no fuera por el apoyo de Jaime, no sé qué habría sido de mí. Mis pensamientos son interrumpidos por una llamada telefónica.

-Claudia, despierta sino se hará tarde para ir al trabajar- grita Stephanie al otro lado del teléfono.
-Voyyyyyyy- le respondo.
-Apúrele y nos vemos en el trabajo- me dice un poco alterada y corta la llamada.

Me paro de la cama, me doy un baño y me visto rápidamente porque ya escucho a Jaime, que vino por mí, me encanta hacerlo esperar porque es tan tierno cuando se enoja, abro la puerta, lo beso y lo abrazo.

-¿Cómo te sientes hoy nena?- Me pregunta mientras me abraza.
-No muy bien- le respondo con mi cara sin expresión.
-Sabes que estoy para ti siempre- me dice, mientras me da un beso en la frente.
-Lo se amor- le digo mientras sonrío.

Salimos de la casa rápidamente, nos subimos en el carro y nos dirigimos hacia el trabajo, trato de despejar la mente viendo hacia la carretera y Jaime me interrumpe acariciándome la oreja, lo miro y hago un esfuerzo de sonrisa.

-Clau, hoy es el día de ir a la casa, ya tienes que tomar una decisión de venderla o mudarte en ella, pero si debes hacer algo y dejar el pasado atrás- me dice Jaime tratando de convencerme.
-Si amor, lo sé- le digo.
-No sé si te pueda acompañar porque hoy me toca terminar un reporte -me dice mientras me acaricia la cara, sin quitar la vista del frente.
-Ok amor- le digo para terminar con el tema.

En realidad no me agrada la idea de vivir ahí o venderla, pero la realidad es que Jaime tiene razón, tengo que comenzar una nueva vida. Llegamos hacia el trabajo, por suerte Jaime trabaja en el edificio al lado del mío, nos despedimos y cada uno a trabajar. El día fue pesado, me encuentro extraño que no he visto a Stephanie hoy, me llamó esta mañana para que no llegara tarde y ella se ausenta, le realizo varias llamadas, pero no contesta ningunas. Al fin, llegó la hora de salir, tomo mi teléfono para llamar a Jaime.

*Llamada telefónica*
-Amor, ya estoy lista, ¿vamos juntos?- le pregunto.
-Reina, todo se complicó, no podré acompañarte, pero quizás te pase a recoger; ve y me informas más tarde, ¿sí?- me dice con voz triste.
-Ok amor, te espero allá entonces, te amo- le digo, mientras tomo mis cosas para salir.
-Yo también mi Clau- me dice y luego corta la llamada.

Al transcurrir casi una hora, llego a la casa, me paro al frente, comienzo a autoanimarme; no quería venir sola, pero Stephanie no respondió y Jaime no puede hasta más tarde, bueno, a lo que vine. La casa por fuera está un poco deteriorada, por lo que me paro en la puerta y pasa mucho rato, hasta que me decido entrar a supervisar, me asusto al escuchar un pequeño ruido que proviene desde arriba; tomo un cuchillo de la cocina y subo, el ruido proviene de la habitación que era de mi hermano pero la puerta está bloqueada, voy rápidamente a la cocina a buscar el llavero que mamá ponía encima del refrigerador, hago intento de abrir la puerta y Eureka, abrió la puerta. No lo puedo creer, mis ojos se llenan de lágrimas, no sé si mis sentimientos me juegan una broma; pero es él, es mi preciado Pedro, mi hermano querido. Corro rápidamente hacia su cama y le quito lo que tiene en la boca y lo lleno de besos.

-Clau, no es tiempo de llorar, tienes que apurarte, quítame estas cosas- me dice pedro con voz de desesperado.
-Pero ¿Qué está pasando?, ¿Quién te hizo esto?- le pregunto mientras corto la cuerda que lo atan.
-Es una larga historia, te cuento luego, pero apúrate- me dice presionándome.
-Ya voy, es que este cuchillo casi no corta- le digo desesperada.
– Stephanie- dice sorprendido.
-Ella está bien, la llamaremos desde que salgamos de aquí- le digo.
-NO LA LASTIMES- grita pedro asustado.

Abro los ojos sorprendida, cuando escucho como alguien enciende la sierra de papá, me giro lentamente y ahí estaba Stephanie, con cara de psicópata.

-No es necesario que me llames, porque aquí estoy para ti hermosa- me dice con una sonrisa dibujada es sus labios.
– Stephanie, ¿Puedes explicarme esto?- le digo llorando.
-Solo te diré que Pedro es solo mío y de aquí no lo sacaras, lo malo de todo esto es que te tengo que matarte porque no tengo para alimentar dos bocas, además tu noviecito te comenzaría a buscar; pero si te mato y te tiro en algún lugar, listo, todo arreglado; así que, quédate ahí y no me lo hagas difícil ¿ok?- me dice fríamente.

Asustada la empujo y salgo corriendo, me doy cuenta que las demás habitaciones no tienen cerraduras, por lo que opto bajar al sótano y salir por esa ventana, tropiezo bajando las escalera y me lastimo el tobillo, casi no puedo caminar y escucho a Stephanie reír; me escondo en la cocina hasta que se me calme el dolor, veo un bate al lado de la alacena y lo tomo, aprovecho que ella está cerca y le doy con el bate en la espalda y cae al suelo, comienzo a caminar rápido hacia el sótano y me encierro allí, no encuentro nada que me haga soporte, para subirme y salir por la ventana. Pasan pocos minutos y puedo escuchar como Stephanie, comienza a romper la puerta con la cierra, inicio a llorar porque no tengo escape y es seguro que ella me matará, termina de romper la puerta y baja, no me dice nada, yo solo me siento en el suelo y pongo mi cara entre mis piernas y la aprieto fuerte, solo espero que todo pase rápido.

Ya han pasado tres meses y hoy nos encontramos en el juicio de Stephanie. Cuando ella estuvo a punto de matarme, Pedro logró cortar la cuerda con el cuchillo que yo tenía y había dejado caer a su lado con la aparición de Stephanie, tomo el bate que deje en el suelo y bajo rápidamente al sótano cuando ella logró entrar, la golpeó fuertemente dejándola inconsciente. Llamé a Jaime y él fue en búsqueda de nosotros, fuimos a la comisaria de dejar a Stephanie y levantar una queja. Pedro y yo recibimos atención médica, yo por mi pie y él para ver si tenía algún trauma interno, por suerte que Stephanie, estaba tan obsesionada con que él, que nunca se descuidó de su alimentación y su bienestar aunque lo tuviera atado. Tomamos la decisión de vender la casa y así iniciar una nueva vida. A Stephanie, le cantaron cadena perpetua, por secuestro e intento de homicidio, entre otros secretos oscuro que ella estaba ocultando.

FIN

 

Y.S.-

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